
Todavía con el frio del invierno, a finales de enero o principios de febrero, Añe celebra la fiesta de la matanza. Todo el pueblo se junta para realizar este rito, antiguamente muy extendido en el territorio Español, para terminar con una gran pitanza tras la colaboración de los asistentes, desde los mas pequeños aprendiendo, a los mas mayores aportando su conocimiento.
Con el inicio del mes de mayo, el sol comienza a calentar y los pocos y en su mayoría mayores vecinos de Añe empiezan a pasar más tiempo en la calle, al calor de los rayos del astro rey, disfrutando del nuevo paisaje que la primavera trae consigo. El campo cambia de traje y se viste con unos colores muchos más vivos. Pero además, el inicio del mes de mayo es motivo de alegría y diversión en este pequeño pueblo segoviano.
Y es que el fin de semana más cercano al 3 de mayo celebra las fiestas de la Santa Cruz en honor del Cristo de los Afligidos y para celebrarlas llegan los hijos y nietos de los habitantes de Añe. Las calles recuperan el gentío y la alegría y sus vecinos también para celebrar una de las fechas más importantes de la localidad. Es momento de volver a la ermita del Cristo de los Afligidos para celebrar unos festejos por los que sienten especial devoción. Tres días intensos con comidas para todos, misa, procesión y música por la noche.
A finales de junio, otro alto en los quehaceres cotidianos para celebrar otra de las fechas marcadas en rojo: San Juan. Ahora limitada solo al sábado más próximo al 24 de junio. Son las fiestas parroquiales de este municipio acomodado junto al río Moros, pero no las únicas. Huérfano de fiestas en el verano, quizá porque antes era la época de mayor trabajo en el campo, pero ahora es en la que más gente hay en el pueblo, los jóvenes decidieron en el año 2000 crear otra fiesta más: la de la Juventud, en la que las verbenas nocturnas son uno de los mayores atractivos, aunque también se ha convertido en tradicción la gran paellada popular tras la celebración de la Santa Misa, así como distintos juegos para animar el día.


